
Hay un momento en el que la vida te aprieta tanto que ya no puedes hacerte la tonta
No es magia.
Es cansancio.
Es hartazgo.
Es mirar tu vida y decir: “Hasta aquí.”
No sabes ponerle nombre.
No sabes explicar qué te pasa.
Pero lo sientes: estás perdiendo el sentido, la dirección.
Te levantas un día y sabes que no puedes seguir funcionando en automático.
Que estás repitiendo la misma mierda una y otra vez.
Te haces daño sin querer y que no entiendes por qué.
Tratas de caminar recto y acabas en el mismo círculo.
Quieres avanzar y algo te arrastra hacia atrás.
Tratas de entenderte… y te confundes todavía más.
Y en mitad de esa confusión te preguntas:
¿Qué me está pasando?
¿Por qué repito lo mismo una y otra vez?
La respuesta no está fuera.
Nunca lo estuvo.
Está en ese lugar al que pocas personas se atreven a mirar:
tu historia.
Tu herida original.
El relato oculto que vives sin saberlo.
Eso es lo que revela el Cuento Maestro.
La historia que te contaron no es la tuya
La que te cuentas ahora tampoco.
Tu enemigo no está fuera.
Tu enemigo es la historia que has cargado sin cuestionar.
La historia heredada.
La que te enseñó a callarte, a aguantar, a encajar.
La que te dijo quién “debías ser”, quién “no podías ser”, y cómo tenías que respirar para no molestar.
Ese es el verdadero enemigo.
No eres tú.
Es la historia impuesta.
Los arquetipos ajenos.
Los mandatos heredados.
Las voces que no son tu voz.
Y no es culpa tuya.
Pero sí es tu responsabilidad mirarlo si quieres dejar de repetirlo.
Mi papel no es endulzarte nada
Mi papel es decirte la verdad que tu historia está gritando
Yo no vengo a hacerte “vibrar alto”.
Vengo a ver tu verdad, aunque pique.
A veces lloras,
te enfadas,
te sorprendes.
A veces te partes en dos y te vuelves a pegar con cinta.
Ese es el trabajo.
El tránsito.
Ese es el símbolo en acción.
Yo no trabajo desde el ego.
Ni desde el juicio.
Yo trabajo desde el símbolo.
Desde lo que se cuela entre líneas cuando escribes sin controlar.
Sé lo que se siente
No porque lo haya leído.
Ni porque lo haya estudiado.
Sino porque yo también estuve ahí.
He hecho mi propio recorrido.
He tragado barro, he llorado hasta sin lágrimas, me he roto y me he reconstruido.
Por eso sé leer estos caminos.
Y por eso puedo acompañarte sin mentirte.
He estado demasiado tiempo en ese agujero donde la luz se apaga,
caminando en círculos,
agarrándome a cualquier cosa para salir.
sintiendo que algo en mí estaba roto.
Creyendo que era yo el problema.
Hasta que entendí algo que lo cambió todo:
No era yo.
Era mi historia.
Y podía reescribirla.
Pero antes tenía que verla. De verdad.
Tenía que develar lo oculto.
Y eso es lo que te ofrezco hoy.
No es una sesión.
ni una lectura superficial.
Tampoco es un “diagnóstico emocional”.
Es tu mapa interno.
Completo.
Crudo.
Lúcido.
Vivo.
¿Qué es el Cuento Maestro?
Es tu historia contándote lo que tú no ves o no quieres ver.
No hay magia.
No hay adivinación.
Hay símbolo, arquetipo, patrón y sentido.
Escribes un cuento corto. Y en ese cuento aparece:
tu estructura narrativa personal,
los arquetipos de tu subconsciente,
la simbología que emerge,
la lectura de patrones internos
y lo que tu vida te está pidiendo ya.
Sin postureo.
Sin excusas.
Revela lo que tu historia ya sabe de ti.
Todo está ahí.
Entre líneas.
En tus símbolos.
En personajes que no eliges, pero aparecen.
En acciones que no controlas, pero dices.
En frases que “solo se te ocurrieron”… pero en realidad te estaban contando tu verdad.
El Cuento Maestro no inventa nada.
Revela lo que ya existe.
Devela lo oculto.
Te devuelve tu verdad.
Antes de que te asustes:
No escribes tu vida
Escribes un cuento.
Ficción pura.
No te pido tu biografía.
Te pido símbolo.
El inconsciente no habla con palabras.
Habla en imágenes, gestos y metáforas.
Ahí es donde sale lo que no dices.
¿De dónde viene el Cuento Maestro?
El Cuento Maestro no lo inventé yo.
Forma parte del Método de Arte Ritual de Víctor Brossah y David Leyton.
Me formo directamente con ellos y estoy autorizada para usar esta herramienta tal cual es.
No es psicología convencional ni adivinación.
Es trabajo simbólico, con bases terapéuticas y una lectura profunda del inconsciente.
El Cuento Maestro tiene un precio de 150 €.
Incluye tu lectura completa, tu Sello y la sesión de devolución.
Este precio puede subir en cualquier momento.
¿Cómo funciona?
1. Escribes tu cuento
Sin censura. Sin técnica.
Solo dejas que salga. Tu subconsciente hará el resto.
2. Lo leo desde tu subconsciente
Voy directa al grano:
simbología, estructura, arquetipo, movimiento.
3. Recibes tu Sello
TU mapa.
No el que te dijeron tus padres, ni la sociedad, ni tu ego
4. Lo integramos juntas
Con palabras claras.
Nada de humo.
Lo que hay, lo que no, y hacia dónde te toca mirar.




Contigo tengo estos acuerdos:
Confidencialidad absoluta
Cero juicio
Claridad incómoda, si hace falta
Contención emocional
Ritmo respetuoso y seguro
Cero espiritualidad edulcorada
Acompañamiento honesto
Transparencia total
Aquí sí que soy estricta:
¿Qué cambia después?
En resumen:
te encuentras.
Por fin.
Sabes qué herida te gobierna.
Entiendes por qué repites.
Dejas de caminar en círculos.
Recuperas tu dirección.
Te dejas de cuentos (de los de fuera).
Vuelves a ti.
Tomas decisiones limpias.
Te alineas con tu verdad, no con tu miedo.
¿Y si no haces nada?
Nada nuevo.
Solo lo de siempre:
Los patrones siguen.
La confusión sigue.
El bloqueo continúa.
El tiempo sigue pasando.
Y tú sigues buscándote sin encontrarte.
No es castigo.
Es inercia.
Pasas de...
De vivir en piloto automático…
a recuperar el sentido y la dirección.
De repetirte cuentos que ya no te sirven…
a escuchar la historia que de verdad te pertenece.
De sobrevivir a tu historia…
a empezar a escribir la tuya.
Si lo sientes, lo sabes.
Ya notas cuándo una puerta es tuya
El precio son 150 €
No estás pagando una sesión.
Estás pagando claridad,
dirección,
y un mapa interno que te ahorra años de caminar en círculos.
Un Cuento Maestro no se hace “en serie”.
Es personalizado, profundo, simbólico y requiere presencia real.
Por eso tiene este precio.
Si lo sientes, lo sabes.
Y te lo digo claro: este trabajo no es barato ni caro.
Es honesto.
El valor está en lo que ves de ti, no en los minutos que yo paso contigo.
No te prometo luz
Te prometo verdad.
Y la verdad, cuando se sostiene, libera.
Cuando quieras, empezamos.
Contacto
Estoy aquí para acompañarte siempre.
info@zendamistika.com
© 2025. Todos los derechos reservados.